Servicios ecosistémicos y carne de pasto
Si piensas en ganadería regenerativa visualizas vacas pastando en verdes prados, lo que después se traduce en el beneficio que le aporta esa hierba a la carne producida de esta forma tan natural.
Este beneficio no se queda sólo en el animal, sino que comienza la activación y aceleración de toda una serie de mecanismos biológicos necesarios para la vida y conocidos como servicios ecosistémicos.
¿QUÉ SON LOS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS?
Los servicios ecosistémicos son el resultado del funcionamiento (bueno o malo) de un sistema biológico (ecosistema).
Los 3 Componentes de un Ecosistema
Para que el sistema funcione, necesita tres cosas:
Los Actores Vivos (Factores Bióticos): Desde lo más grande a lo más pequeño. Las vacas, la hierba, los pájaros, los escarabajos, las lombrices y los miles de millones de hongos y bacterias que viven en el suelo.
El Escenario (Factores Abióticos): Lo que no tiene vida pero es vital. La luz del sol, el aire, el agua, las rocas y el clima de Gipuzkoa.
Las Relaciones (El motor): Esto es lo más importante. No basta con que estén ahí; tienen que interactuar entre ellos. La vaca come hierba, la caca de la vaca alimenta al escarabajo, el escarabajo entierra su alimento, de esta forma el escarabajo alimenta al hongo, y el hongo ayuda a la raíz de la hierba a beber agua lo que genera un nuevo crecimiento de la hierba y el ciclo vuelve a empezar.
¿QUÉ TIENEN QUE VER LOS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS Y LA GANADERÍA REGENERATIVA?
La relación entre la ganadería regenerativa y los servicios ecosistémicos es una relación de causa efecto.
Si los servicios ecosistémicos son los «beneficios» que la naturaleza nos da, la ganadería regenerativa es la herramienta de gestión que reactiva la naturaleza para que esos beneficios fluyan.
- La Vaca como «Interruptor» del Ecosistema
Acción: El ganado entra, pasta intensamente una zona, caca, orina y pisotea el suelo, y luego se retira para que la tierra descanse.
Servicio ecosistémico generado: Al pastar la hierba, la vaca estimula las raíces para que crezcan más profundo y bombeen carbono al suelo. Esto crea suelo fértil (Servicio de Soporte).
2. El Suelo como «Esponja de Agua»
La ganadería regenerativa aumenta la materia orgánica del suelo (el humus).
La conexión: Por cada 1% que aumentamos la materia orgánica, el suelo puede retener miles de litros de agua adicionales por hectárea.
Servicio ecosistémico generado: Regulación Hídrica. Esto evita que los ríos se desborden en invierno y que los manantiales se sequen en verano en zonas como Gipuzkoa.
3. El Secuestro de Carbono (La Solución Climática)
La ganadería regenerativa puede tener un balance de carbono negativo.
La conexión: El pastoreo planificado acelera la fotosíntesis. La hierba absorbe CO2 y, a través de las raíces y la ayuda de los hongos del suelo, lo almacena de forma sólida bajo tierra.
Servicio ecosistémico generado: Regulación Climática. La vaca se convierte en una herramienta para enfriar el planeta.
4. La «Limpieza» del Paisaje
En lugares como el País Vasco, el abandono del pastoreo llena los montes de matorral seco (combustible) además del avance de ese matorral hacia las praderas en desuso o sobre pastoreadas.
La conexión: Las vacas de Bemendi mantienen el sotobosque bajo y las fajas auxiliares limpias.
Servicio ecosistémico generado: Prevención de incendios y mantenimiento del paisaje (Servicio cultural y de regulación).

¿QUÉ CAMBIOS ESTAMOS NOTANDO EN LAS PRADERAS Y MONTES DONDE PASTAN NUESTROS ANIMALES?
Cuando pasas de una ganadería convencional (o de un terreno abandonado) a la ganadería regenerativa, el paisaje deja de ser «estático» y se convierte en un sistema dinámico. Los cambios se notan a simple vista, bajo tus pies y hasta en los sonidos del lugar.
Aquí tienes los cambios principales divididos por «capas» que hemos notado en praderas, zonas arbustivas, bosques autóctonos y pinares para uso maderero:
- El cambio «bajo nuestros pies» (El Suelo)
Es el cambio más profundo, aunque a veces sea el menos visible a primera vista.
La estructura: El suelo deja de estar duro y compactado (incluso como el cemento en algunas zonas) y se vuelve esponjoso. Cuando empezamos en 2022 las varillas de fibra de las parcelas las teníamos que clavar con una maza de goma, ahora las clavamos a mano.
Si clavamos una pala, vemos que la tierra está oscura y huele a bosque (presencia de humus).
Los montículos de tierra que hacen los topos, a partir de sus galerías, son cada vez de tierra más oscura.
Infiltración: Cuando empezamos, en las tormentas el agua “corría” ladera abajo de color marrón por el barro que arrastraba, ahora se filtra rápidamente y cuando el suelo está saturado y hay escorrentía es totalmente limpia y cristalina.
Vida visible: Empiezan a aparecer pequeños escarabajos que corretean y perforan las cacas de las vacas y otros escarabajos más grandes, los estercoleros (que entierran las heces bajo tierras con pequeñas galerías) y una explosión de lombrices.
Cuando levantamos una caca de nuestras vacas de hace varias semanas vemos como está llena de lombrices y otros descomponedores.
2. El cambio en el «jardín del baserri» (Las praderas)
Diversidad de especies: En lugar de ver solo un tipo de hierba (monocultivo) normalmente raigrás con algo de trébol, empiezan a brotar varios tipos de gramíneas perennes, leguminosas y otras hierbas que estaban esperando las condiciones adecuadas para germinar en el banco de semillas del suelo.
El color: El verde es más intenso y duradero. Notamos que las praderas y las zonas de sotobosque gestionadas con ganadería regenerativa, aguantan verdes mucho más tiempo incluso los meses de invierno con poco crecimiento.
Vemos que están preparadas para arrancar su explosión de crecimiento antes de que llegue la primavera.
Densidad: No queda suelo desnudo. El pasto crece tan apretado que protege la tierra del sol directo y del impacto de la lluvia. Además, desaparece el musgo (indicativo de poca materia orgánica) y deja lugar al crecimiento del pasto.
3. El cambio en el «comportamiento animal»
Efecto manada: Las vacas dejan de estar dispersas. Se mueven juntas, compitiendo sanamente por el mejor bocado, lo que mejora su digestión y reduce su estrés.
Docilidad: Como hay un contacto con el humano, cada pocos días se hacen cambios de parcela, donde se relaciona la persona con comida nueva, los animales se vuelven mucho más tranquilos y fáciles de manejar.
Hasta tal punto que en algunos de ellos conseguimos lo que llamamos “mansedumbre extrema”, animales que solo con el manejo han cambiado de apenas poder estar cerca de ellos a poder acariciarlos y rascarlos como tanto les gusta.
4. El cambio en la «banda sonora»de la pradera (Biodiversidad)
Más ruido de vida: Al no usar ivermectinas (desparasitantes químicos) ni herbicidas, regresan los insectos polinizadores y una gran variedad de insectos.
Regreso de las aves: Al haber más insectos y semillas, vemos pájaros que antes no estaban, buscando alimento entre el pasto y siguiendo al ganado.
Es muy curioso ver, a partir de la primavera, como con cada cambio de parcela aparecen al mismo momento de entrar las vacas a la nueva parcela, decenas de pájaros sobrevolando esa parcela para comer los insectos que salen con la entrada de las vacas.
También hay presencia casi continua, todo el año, de urracas junto a los grupos de vacas que picotean y esparcen las heces y también se posan sobre las vacas para comer los parásitos externos.

En Bemendi estás comprando más que carne; estás colaborando con un «gestor del ecosistema» que trabaja para que el entorno genere su vitalidad, su abundancia y el verde que siempre ha definido al País Vasco.